Chairos vs fifís

Por David de Jesús Silva Mares

Esta columna no es un posicionamiento que asuma un juicio positivo o negativo del actual gobierno federal, sino más bien, ver el antagonismo, la mutua descalificación entre personas que tienen una preferencia o simpatía política distinta. 

Lo primero que es necesario abordar, es que el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha sido un personaje que ha polarizado a las personas, entre quienes lo siguen fervientemente, y aquellos que lo desacreditan o incluso lo consideran un peligro. Cabe la aclaración, que esto no ocurre siempre, puesto que hay personas más neutrales, o incluso, aquellas que muestran desinterés por cualquier postura.

Ahora bien, desde las pasadas campañas del 2018, o incluso antes, a los seguidores y defensores de AMLO son llamados chairos; si se busca su definición, se dirá que un chairo, es un término peyorativo para referirse a los simpatizantes de izquierda, sin embargo, como se ha dicho, se le dice así a los seguidores del actual presidente. 

Por su parte, a los opositores de AMLO, relacionados con los partidos PAN y PRI, se les suele llamar de manera despectiva, como fifís o incluso chayoteros. Es cierto que “chayote” hace referencia a los sobornos que algunos medios de comunicación reciben para hablar positivamente de tal o cual partido-persona, y a su vez, fifí es un término utilizado por el propio AMLO para también referirse a la prensa adversaria. En términos generales se les dice fifís, a los que se creen de la alta sociedad, asumiendo una actitud presumida y hasta altanera. De cualquier modo, tanto fifí como chayotero, son utilizados para referirse a los opositores de AMLO. 

Como se ha dicho, lo que interesa aquí, es la polarización, la consideración negativa y despectiva hacia el otro que no piensa igual. Cada quien puede pensar que Andrés Manuel, es buen, mal, magnifico, pésimo presidente, pero esto dependerá de cada persona y sus propios criterios. Se ha acusado que esta confrontación es culpa del propio presidente, y esto es en parte cierto, porque él mismo se refiere de manera despreciativa a sus “adversarios”, diciéndoles precisamente fifís o conservadores (como algo negativo), sin embargo, lo cierto es que los opositores tampoco sin libres de culpabilidad, de hecho, en las pasadas elecciones del 2006 cuando se inventó que “López Obrador es un peligro para México”, fue una brecha para el actual antagonismo. Por ello ha de decirse, que la polarización es en realidad cosa de dos. 

Como he dicho, esta situación no es de todos, pero sí de bastantes. El problema aquí, es que unos y otros, piensan al mismo tiempo, que mientras ellos tienen totalmente la razón, los otros están completamente equivocados, por lo que la única manera de salvar a México, es que asuma la posición que ya tiene por única verdadera. No se busca el diálogo, el debate, el construir, el buscar soluciones, sino la descalificación, la ridiculización del que piensa diferente. 

La tarea siempre ha de ser escuchar al otro, compartir ideas, dialogar para construir.

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