EL DIABLO, EN VERDAD ¿EXISTE?

Por  Rentería Muñoz Salvador 

chavarenteri@gmail.com 

Ya sea que lo llamemos Satanás, Lucifer, Belcebú – o si tenemos miedo de decir siquiera su nombre – muchas personas se preocupan por el diablo. ¿Es Real el Diablo? ¿Puede asumir diferentes formas? ¿Cuánto poder tiene? Si Dios es todo poderoso, ¿cómo pudo el diablo haberse rebelado contra Él y tomado dominio sobre la tierra?  

La Biblia, tomada literalmente, claramente establece que el diablo existe. Satanás es mencionado por su nombre en 47 pasajes, el diablo es mencionado en 33 más. Él es descrito como el que tentó a Adán y a Eva con el pecado original en el Jardín del Edén. Él es el que tentó a Jesús en el desierto y cuando preguntan: “¿Es real el diablo?” tienen que confiar más en las experiencias personales en el mundo. 

Nadie puede negar que exista el mal en el mundo. ¿Cómo podemos discernir si esto es simplemente el resultado de la naturaleza humana, en vez de evidencia de alguna fuerza externa en acción? Aquí, de nuevo, es interesante mirar la manera en que Satanás trabajó en la Biblia y comparar eso con los problemas que enfrentamos en la vida cotidiana.  

Cuando Satanás tentó a Jesús, él apeló a tres cosas: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida. Primero, él desafió a Jesús, después de un ayuno de 40 días, a que utilizara sus poderes para hacer alimentos y satisfacer sus necesidades carnales. Luego desafío a Jesús a mirar al mundo desde un lugar elevado y le ofreció dominio sobre todo lo que veía. Finalmente, tentó a Jesús a arrojarse desde una torre, diciendo que seguramente, como el hijo de Dios, sería salvado, una apelación al orgullo.  

Cualesquiera que sean las tentaciones que enfrentamos, también parecen caer en estas categorías. La pornografía, el adulterio, la glotonería, las calumnias, la mentira, todas apelan a los deseos de la carne. El materialismo y la búsqueda de poder apelan a los deseos de los ojos. Y hasta cuando nos esforzamos para alcanzar alturas espirituales, somos amenazados con el orgullo pecaminoso de creer que NOSOTROS somos más importantes que Dios.  

La historia de Satanás esta descrita en la Biblia en Isaías 14:12-15 y Ezequiel 28:12-19. Estos dos pasajes bíblicos también hacen referencia al rey de Babilonia, al rey de Tiro, y al poder espiritual detrás de estos reyes. ¿Qué ocasionó que Satanás fuera arrojado del Cielo? cayó debido al orgullo originado por su deseo de ser Dios, en lugar de un sirviente de Dios. Satanás era el más elevado de todos los ángeles, pero no era feliz. Él deseaba ser Dios y gobernar el universo, y por eso Dios expulsó a Satanás del cielo como un ángel caído. 

Los cristianos creen que Satanás actúa como el líder de los ángeles caídos. Estos demonios existen en el mundo invisible espiritual, aunque afectan nuestro mundo físico, se rebelaron contra Dios, pero en última instancia están bajo su control. Satanás se disfraza como un “ángel de luz” engañando a los humanos como engañó en el principio a Eva (Génesis 3).  

En nuestra era científica y racional, las creencias espirituales son desdeñadas como un mito. Sin embargo, a Satanás no le importan esos que rechazan la realidad de los ángeles caídos o demonios. Enmascarándose, puede tentar y engañar a la gente sin ser culpado. El que sabe, nunca olvidará que Satanás y los demonios, determinados a engañar a los humanos, están luchando batallas y guerras reales en contra de ángeles celestiales.  

Satanás fuerza o seduce a su presa a seguirle, ya sea que se dé cuenta o no. Tal vez, simplemente estén confundidos e ignorantes. Muchos preferirían creer la teoría humana a obedecer la revelación divina y la ley natural. Ya sea que estén ciegos, atados, o descaradamente dispuestos se unen a Satanás para un destino fatal y se condenan a sí mismos a una eternidad en el infierno. 

Lo que, si es real, es que cada vez existen personas que generan maldad, para beneficio propio o solo para afectar a otras personas, calumniando, mintiendo e incluso matando. Alejémonos de esas personas, lo malo es que muchas tienen vestimenta de oveja. Tal vez el diablo no se nos aparezca en persona. Tal vez no esté dando saltos con un tenedor, con unos cuernos y una cola. Pero podemos saber que está ahí por la manera en que actúa, tal como podemos saber cuándo un zorrillo está cerca, por su inconfundible hedor. 

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