La Soberbia

Segunda parte 

Por: Jesús Manuel Martínez Cruz 

“Una vez que la gente obtiene una buena tajada de dinero, comodidades y poder, tiende a volverse soberbia, especialmente envidiosa y particularmente codiciosa, más concentrada en hacer el mal e increíblemente aprensiva.”  El DALAI LAMA.  

Pongo a su consideración esta compilación titulada: La soberbia.  

La soberbia concretamente es el deseo de ser preferido por otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del yo o ego. Por ejemplo, una persona soberbia jamás se “rebajaría” a pedir perdón, o ayuda etc. Algunos sinónimos de la soberbia son: altivez, altanería, arrogancia, vanidad, etc. 

Del latín superbĭa, la soberbia es definida por la Real Academia Española (RAE) como el apetito desordenado de ser preferido a otros. El concepto puede asociarse a la altivez, el engreimiento, la presunción y la petulancia.  

Es también un Sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos. Ya Platón opinaba en sus tiempos “No hay hombre que, revestido de un poder absoluto para disponer de todos los asuntos humanos, no sea víctima de la soberbia y la injusticia.”  

“La soberbia me envenena, y aunque procuro combatirla y humillar mi corazón, ¡cuántas veces me ha dominado en la vida!” diría alguien Soberbio para justificarse….  

También la soberbia es la rabia o enfado que muestra una persona de manera exagerada ante una contrariedad. 

Existen varios tipos de soberbia, la vanagloria o cenodoxia, también denominada en las traducciones de la Biblia como vanidad, que consiste en el engreimiento de gloriarse de bienes materiales o espirituales que se poseen o creen poseer, deseando ser visto, considerado, admirado, estimado, honrado, alabado e incluso halagado por los demás hombres, cuando la consideración y la gloria que se buscan son humanas exclusivamente. La cenodoxia engendra además otros pecados, como la filargiria o amor al dinero (codicia) y la filargía o amor al poder. Ya lo decía San Agustín. “La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.”  

La soberbia implica la satisfacción excesiva por la contemplación propia, menospreciando a los demás. El soberbio se siente mejor y más importante que el prójimo, a quien minimiza de forma constante. Por eso se comporta de manera arrogante y suele generar rechazo entre el resto de la gente. 

se establecen que hay varias características que dejan patente que una persona es soberbia: 

La mayor parte del tiempo que ocupa hablando lo hace refiriendo a los éxitos que ha alcanzado y a los logros que ha obtenido a lo largo de su vida, en concreto, dentro de su carrera profesional. Nunca reconoce sus errores y en absoluto acepta las críticas. Cuando alguien le realiza una crítica de su actuación la manera de defenderse que tiene es atacando. Posee una necesidad imperiosa y, a veces ya enfermiza, de recibir halagos. Por eso, necesita que quienes le rodean estén continuamente alabándolo y resaltando todo lo bueno que hace, las cualidades que tiene, el éxito que está consiguiendo…“La ingratitud es hija de la soberbia.” Expresó Miguel De Cervantes de Saavedra. 

Es una persona que en todo momento necesita tener el control de cualquier situación en la que se encuentra metida. Se molesta e incluso puede llegar a sufrir por el éxito de otras personas.  

La soberbia es considerada por la teología católica como uno de los siete pecados capitales. En casi todas las listas de pecados, la soberbia es considerado el original y más serio de los pecados capitales, y de hecho, es la principal fuente de la que derivan los otros. Sin embargo, a pesar del significado negativo que tiene en la Biblia, en la cual, lo fundamental es la humildad y resignación ante lo que ocurre, otros filósofos ponen a la Soberbia como una cualidad positiva, una virtud elevada de hombres superiores, como asegura Nietzsche.  

Hay algunas obras artísticas de diferentes tipos  que nos hablan o ejemplifican la soberbia En la obra El paraíso perdido de John Milton dice que este pecado es cometido por Lucifer al querer ser igual que Dios.  

En el poema La Divina Comedia, de Dante Alighiere la Primera Grada representa a la Soberbia. Las tres primeras terrazas del Purgatorio están relacionadas con pecados causados por un mal amor que de alguna forma llega a herir a la persona amada. Por otra parte está el grabado La soberbia de Jacob Matham (1571 – 1631), grabador y dibujante holandés, hijo adoptivo del todavía más famoso Hendrick Goltzius. La Soberbia de Miguel de Unamuno. Es otra muestra de obra literaria referente al tema. 

La representación simbólica de la soberbia, normalmente, se hace a través de espejos o lujos extremos. El pintor renacentista Tiziano Vecellio, también llamado sólo “Tiziano“, fue el miembro más destacado de la escuela veneciana. El manejaba como nadie las composiciones asimétricas y sin jerarquía, en 1515, pintó su obra Vanitas con su espejo, en la que una mujer hermosa mira directo al cuadro y sostiene un espejo con su mano derecha. “Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica.”  Escribió Miguel de Unamuno. 

Cierro mi compilación del día de hoy con esta extraordinaria frase de  Francisco de Quevedo citado anteriormente  que dice así  “Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.”             

…….compilaciones 2 

Jema 

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