Los jueces de Facebook

Por: David de Jesús Silva Mares

Facebook y las demás redes sociales, tal como lo advierte el Dr. Luis Felipe A. El-Sahili González, ya no les puede considerar como meros espacios de ocio; son comunidades de interacción, auténticos medios de comunicación. Cuantas veces, una noticia que no sale en la televisión en señal abierta, si es compartida por estos medios. 

El ya citado Dr. El-Sahili González afirma que el éxito de Facebook, (modelo que posteriormente copiaron las demás redes sociales) se debe principalmente a dos razones: la primera, porque está diseñado para satisfacer la necesidad de estima y reconocimiento que toda persona tiene, según la pirámide de Maslow, donde al compartir fotos, frases, imágenes, de alguna manera se busca una cierta recompensa, esto en los «likes o reacciones», claro que esto es muy variante en cada persona. El segundo motivo, es el hecho que permite la interacción entre usuarios, donde se pueden expresar opiniones de diversa índole.  

No es lo mismo manifestar el parecer de algo, a través de un espacio virtual y por lo tanto no presencial, que hacerlo de frente, face to face. He conocido personas que en Facebook se etiquetan pensamientos muy bellos, se manifiestan lo mucho que se quieren, pero en “la vida real”, jamás se han dicho o expresado nada si quiera empático. A su misma vez, hay quieres también, se pueden pelear, diciéndose cosas durísimas, ofensas y hasta amenazas, cuando en persona jamás se atreverían.  

Las redes sociales por fortuna, nos han enseñado a expresar nuestra opinión y eso está genial. Es necesario ir comprendiendo, que la realidad actual se muestra muy plural y diversa, con seres humanos que viven y piensan de manera muy distinta. El problema, es que las redes sociales, en lugar de ser espacios de dialogo, se van convirtiendo en auténticos campos de batalla, en juzgados.  

Muchos a través de su Facebook han asumido una actitud de juez, donde ante algo que no les parece, ante una opinión distinta, frente un error o equivocación, se muestran como verdugos. Ahora las antorchas y trinches son virtuales, realmente hay ciber- linchamientos, donde el afán no es construir o denunciar algo, sino que tienen una intensión demoledora, de ofender y hacer sentir mal a alguien. Hay actitudes inquisidoras, de multitudes que piensan que cambiar al mundo es dejar un comentario, compartir un enlace y listo; esto es muy importante y necesario, pero no lo es todo.  

Personas que critican el trabajo del otro, calificándolo de basura, de poco relevante, pero que permanecen en sus sillones, muy cómodos comentando en Facebook, pero sin hacer nada. Repito, el problema no es la crítica, o expresar la opinión contraria, sino que no se busca el diálogo, sino la descalificación.  

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