Ser persona, antes que licenciado o ingeniero

Por: David de Jesús Silva Mares. 

No digo que los estudios no sean importantes, de hecho, todo lo contrario, la educación es una parte fundamental del desarrollo humano, donde no solamente se obtienen conocimientos, sino habilidades, destrezas, modales, buenos hábitos, etc. Algo muy importante a mencionar, es que la educación no es exclusiva de las escuelas, de hecho, la familia, las buenas amistades, los círculos sociales, etc., pueden ser espacios educativos. 

El tener la posibilidad de acceder a una educación universitaria, es un privilegio que lamentablemente no todos tienen por un sinfín de causas. El conocimiento es algo maravilloso y apasionante que debe ser puesto al servicio de los demás. De cada persona se puede aprender algo nuevo, por ello, el encuentro con el otro, puede ser una experiencia de enriquecimiento mutuo.  

El haber obtenido un título universitario es un orgullo, puesto detrás de este logro están noches de desvelo, trabajo intenso, e incluso limitaciones económicas para poder solventar los gastos. Sin embargo, esto no es motivo para creerse más que los demás. Algunos con soberbia, no desaprovechan cualquier oportunidad, no para compartir, sino para presumir que se tiene un título, ya sea de licenciado o ingeniero. Personas que piensan que tiene “el derecho” de ser pedantes por los título obtenido. Hay quienes que piensan que por haber alcanzado un grado académico, entonces eso automáticamente, los hace más importantes en el mundo, y por lo tanto, pretenden casi exigirles a todos ese lugar de privilegio que piensan que merecen. 

Personas que antes de dar el nombre dicen cuántas carreras universitarias han concluido, qué si tienen 2 maestrías, o incluso alardeando de los puestos de trabajo que desempeñan: supervisora, director de una escuela, encargado de tal o cual actividad, y todo esto con un aire de arrogancia, porque sus estudios así lo respaldan. Ingenieros que piensan que su carrera es la más importante y difícil de todas, licenciados que consideran que lo han aprendido todo. Estudiados en las empresas y escuelas que no se acercan a los obreros, les huyen como la lepra, porque no son dignos de tan maravillosos seres. 

Antes que licenciado, ingeniero, arquitecto, diseñador, doctor, abogado, psicólogo, etc., y así cualquier carrara profesional, está la persona. Como bien dice el dicho: “Hay genios sin estudios e idiotas con doctorado”, porque la calidad humana, la caridad, la empatía, los modales, no se aprenden necesariamente en la universidad. Personas que en su sencillez, aportan mucho y enseñan bastante, testimonios que dejan más huella que lecciones magistrales. Porque la persona humana vale en sí misma.

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